Tzinacán y el Ahuízotl: Los Dioses que Reconocieron a Lorenzo

Tzinacán y el Ahuízotl: Los Dioses que Reconocieron a Lorenzo

Por: Equipo Editorial Lawset.art


Cuando Lorenzo es separado de los otros prisioneros en Tenochtitlán, el hombre que ordena apartarlo lleva una máscara de perro pintado de negro, con orejas pequeñas. El diario lo identifica en una sola palabra: Ahuízotl. No es solo el nombre de un rey. Es el nombre de una criatura. Y esa doble naturaleza, el gobernante que lleva el nombre del monstruo del agua, es la primera clave para entender por qué ese hombre entiende de inmediato lo que Lorenzo es.


El Ahuízotl: La Criatura

El ahuízotl es una criatura legendaria de la mitología mexica cuyo nombre proviene del náhuatl clásico āhuitzōtl, que significa “espinoso de agua” o “espinas de río”. De esta criatura, de la cual se decía que era “amiga de los dioses de la lluvia”, tomó su nombre el huey tlatoani Ahuízotl. Wikipedia

Su descripción en las crónicas es precisa y perturbadora a la vez. El Ahuízotl estaba cubierto de un tupido pelaje gris oscuro sumamente resbaladizo, pero que fuera del agua se apelmazaba en gruesos mechones puntiagudos como agujas. Sus orejas eran llamativamente puntiagudas y sus manos y pies eran de mono. Disponía también de una larguísima cola rematada con una mano con la que atrapaba a todo aquel que se acercara a las charcas y cursos de agua donde habitaba. Blogger

Su función era atrapar con la mano que tenía en la cola a los hombres para ahogarlos y enviarlos a la casa del dios Tláloc como sus servidores. National Museum of Anthropology Las víctimas no eran elegidas al azar. Se decía que las víctimas del ahuízotl estaban destinadas al paraíso del dios Tláloc. Sus cuerpos siempre aparecían tres días después de su desaparición, y solo los sacerdotes podían tocarlos, distinguiéndose por la ausencia de ojos, uñas y dientes que el monstruo les arrancaba en una cueva submarina. Wikipedia

El Ahuízotl solía llorar como un bebé para atraer a sus víctimas, despertando la compasión de quienes se acercaban a ayudar. OEM Una vez dentro del agua, no había regreso. Era la muerte envuelta en un llanto infantil.

El Códice Florentino, compilado por Fray Bernardino de Sahagún en el siglo XVI a partir de testimonios directos de informantes mexicas, es la fuente documental más rica sobre la criatura. El ahuítzotl es una síntesis elaborada a partir de varias especies —el tlacuache, el perro y principalmente la nutria— en concordancia con una compleja visión del mundo entendido como un espacio poblado por infinidad de seres que compartían la existencia humana: dioses, espíritus, duendes, encantos. Arqueología Mexicana

📖 Ahuítzotl en el Museo Nacional de Antropología — INAH

📖 Ahuítzotl, animal asesino del agua — Arqueología Mexicana


Ahuízotl, el Tlatoani: El Hombre que Llevó el Nombre del Monstruo

Que un gobernante tomara el nombre de esa criatura no era casual. Era una declaración.

Ahuízotl fue el huey tlatoani que llevó a los mexicas en un tiempo relativamente corto a dominar prácticamente todo el centro y sur de los actuales territorios de México, desde el Golfo hasta el Pacífico, Guatemala incluida. Los guerreros mexicas eran acicateados por la figura de su tlatoani, un gobernante guerrero que no dudaba en ir al frente de las batallas. Wikipedia

Desde un principio, Ahuízotl tuvo claro que su papel era recuperar el poderío mexica, deteriorado durante el gobierno de Tízoc. De hecho, algunas fuentes lo señalan como el instigador del complot que llevó a la muerte por envenenamiento a aquel señor. Arqueología Mexicana Un hombre que posiblemente envenenó a su hermano para tomar el trono y luego llevó al imperio a su máxima expansión es, en todos los sentidos importantes, un hombre que sabe reconocer el poder cuando lo ve. Incluso cuando ese poder viene en la piel de un náufrago europeo que no muere cuando debería.

En 1487, inauguró el Gran Teocalli o Templo Mayor, convirtiendo la consagración en el mayor ritual de sacrificios de la historia azteca, con no menos de veinte mil prisioneros sacrificados en cuatro días. National Geographic Historia Cuatro filas de varios kilómetros. El propio Ahuízotl abriendo pechos junto a sus sacerdotes. El diario de Lorenzo lo describe desde adentro, desde el lado de quien sube esas gradas sin poder morir.

Su fin fue irónico con precisión mitológica. Ordenó la construcción de un acueducto para llevar agua de Coyoacán a Tenochtitlán en 1499, el cual se rompió y provocó una inundación en la que murió mucha gente. Se dice que en este desastre Ahuízotl se golpeó la cabeza al pasar por una puerta baja, lo que le traería consecuencias que lo llevaron a su muerte tres años después, en 1502. Wikipedia

El hombre del agua murió por el agua. El hombre que llevaba el nombre del monstruo acuático fue destruido por su propio acueducto. En 2006, arqueólogos encontraron entre las calles de Argentina y Guatemala del Centro Histórico de Ciudad de México un monolito de más de doce toneladas con la representación de Tlaltecuhtli, diosa de la Tierra. La mano derecha de la diosa sujeta un conejo con diez puntos, la representación azteca del año 1502, año en que murió Ahuízotl. Es la tumba del último gobernante mexica enterrado de acuerdo a los rituales tradicionales antes de la llegada de los conquistadores. Cultura Colectiva

📖 Ahuízotl, el espinoso del agua — Arqueología Mexicana

📖 La tumba de Ahuízotl en el Templo Mayor — Cultura Colectiva


Tzinacán: El Murciélago que Nació de la Sangre de los Dioses

El nombre que los mexicas le gritan a Lorenzo cuando sale de la caverna no es un insulto ni un título. Es una categoría cosmológica. Tzinacán es el murciélago sagrado, y lo que regresa del vientre de la tierra después de tres noches de oscuridad no puede ser otra cosa.

En Mesoamérica, el murciélago recibe diferentes nombres según las distintas lenguas: tzinacan en náhuatl, zotz en maya, bigidiri zinia o “mariposa de carne” en zapoteco. El murciélago, junto con la araña, el búho y el alacrán, se asociaba por lo general a la oscuridad, la tierra y la muerte. En el inframundo mexica, el Mictlán, reinaba Mictlantecuhtli, señor de los muertos, y el murciélago era uno de sus animales asociados. Arqueología Mexicana

El origen de Tzinacán en la mitología náhuatl es perturbador en su exactitud respecto a Lorenzo. Según cuenta el mito, Tzinacan nace del semen y la sangre derramados por Quetzalcóatl en uno de sus autosacrificios. Es enviado entonces a que muerda el órgano genital de la diosa Xochiquétzal, y una vez que se lo arranca, lo entrega a los dioses. Luego lo llevan al inframundo y ahí Mictlantecuhtli lo vuelve a lavar, y de esa agua nace el cempoalxóchitl, la flor de los muertos. Arqueología Mexicana

Una criatura nacida de un sacrificio divino. Enviada al inframundo. Que sale de ahí portando algo que genera vida. Lorenzo entra a la caverna como prisionero europeo y sale tres noches después sin heridas. El paralelo no es metáfora: es estructura ritual.

Camazotz, conocido como Tzinacan para los aztecas, es considerado el primer vampiro propio de América. El dios murciélago tenía el poder de curar cualquier enfermedad, pero también podía cortar el hilo de la vida que une el cuerpo con el alma. Fandom

Esa dualidad, sanar y cortar el hilo, es exactamente la condición de Lorenzo en la novela. No mata por maldad. Corta el hilo. Y a veces, sin quererlo, lo cura.


Los Códices: Dónde Vive el Mito

Las representaciones de Tzinacán sobrevivieron a la conquista en varios manuscritos que los frailes no lograron destruir del todo.

El Códice Vaticano B (3773), el Códice Fejérváry-Mayer y el Códice Borgia contienen representaciones de Tlacatzinacantli, “el arrancador de cabezas” o “el cazador de rostros”, interpretado como una versión de Camazotz que lleva las almas al inframundo. Mastozoologiamexicana En el Códice Borgia aparece sosteniendo el cuchillo de sacrificio en una mano y la víctima en la otra. En el Vaticano B, con cabezas en las manos como trofeos.

La escultura del Tzinacantecuhtli es antropomorfa, de más de dos metros de altura: cuerpo humano y cabeza de murciélago, dos caninos prominentes, lengua hacia afuera, orejas enormes, collar con campanas cuyos badajos son de hueso, garras en manos y pies. Casa Mejicú Fue descubierta en 1990 en San Mateo Tezoquiapan y ha viajado a Austria, Bélgica, Canadá y Chile. Su réplica puede verse hoy en el Museo del Templo Mayor en Ciudad de México.

El glifo de Ahuízotl aparece en el Códice Mendoza, el Códice Azcatitlan y en los Primeros Memoriales. La lápida con la imagen del animal fantástico que da nombre al tlatoani puede verse hoy en el Museo Nacional de Antropología. Arqueología Mexicana

📖 El dios Murciélago en Mesoamérica — Arqueología Mexicana

📖 Mito de Tzinacán — Casa Mejicú

📖 Códice Borgia — FAMSI

📍 Museo del Templo Mayor, Ciudad de México — Seminario 8, Centro Histórico. templomayor.inah.gob.mx


Lo que Ahuízotl Vio en Lorenzo

El diario lo registra con una economía brutal: Cató mis quemaduras: blanqueavan do devieran enrojecer. Probó cuchillo e ferida; tornó más tarde a verla, como quien mide secreto. Non temí el dolor; temí su mirada, que me conosçía.

Un hombre que lleva el nombre del monstruo del agua. Que bebe la sangre del vencido ante todos sin disimulo. Que reconoce en la piel quemada de un europeo algo que no pertenece al mundo de los hombres. Ahuízotl no adoró a Lorenzo por superstición. Lo adoró porque entendió lo que tenía delante: una criatura que sale de la muerte como Tzinacán sale del Mictlán, que bebe como él bebe, que no pertenece del todo ni al mundo de los vivos ni al de los muertos.

El tlatoani que gobernó con el nombre del monstruo del agua reconoció en Lorenzo al monstruo de la sangre. Dos depredadores que se entienden sin idioma común.

El diario lo cierra con catorce palabras en latín que Ahuízotl le susurra al oído. Lorenzo escribe que no pudo comprenderlas del todo. Sabemos, por el resto de la novela, que las entendió mejor de lo que creyó.